Su enfoque
Cálida, directa y práctica.
Terapia cognitivo-conductual, EMDR y mindfulness, elegidos según la persona que está en la sala, no aplicados como una fórmula que hay que seguir hasta el final.

La idea de fondo
La herramienta se elige para usted.
Hay terapeutas que tienen un método y lo aplican a todo el que entra. Aquí es al revés: primero se entiende qué está pasando y después se decide con qué se trabaja. A veces lo que hace falta es cambiar la manera de pensar sobre algo. A veces el pensamiento está bien y el problema es un cuerpo que no baja de revoluciones. A veces nada de eso se mueve hasta que se procesa un recuerdo de hace veinte años.
Maria es directa. Si algo en la relación está funcionando mal, lo nombra. Si usted está evitando un tema, lo va a notar y lo va a decir con respeto. No es una terapeuta que se queda callada cuarenta y cinco minutos esperando que usted llegue solo a la conclusión.
Y es práctica. La mayoría de las personas sale de las primeras sesiones con algo concreto para probar esa misma semana: una forma distinta de empezar una conversación difícil, algo específico para hacer cuando la ansiedad aparece a las tres de la mañana, un límite que hacía años que no se ponía. La terapia debería servir de algo antes del sexto mes.
El recorrido
Cómo suele ordenarse.
Nos conocemos
Una primera conversación para escuchar qué lo trae y decidir juntos si hay buen ajuste.
Ordenamos el trabajo
En las primeras sesiones se definen las metas. El ritmo, la frecuencia y el método se acuerdan, no se imponen.
Construimos piso firme
Primero las herramientas: regular el sistema nervioso, dormir mejor, algo concreto que se pueda usar entre sesiones.
Vamos más profundo
Cuando usted está listo, el EMDR o el trabajo enfocado atienden lo que está debajo. Siempre en su tiempo.
Revisamos y ajustamos
La terapia se revisa en voz alta. Se ajusta, se reconoce el avance y se cierra bien cuando toca cerrar.
Las tres herramientas
TCC, EMDR y mindfulness.
Terapia cognitivo-conductual. Trabaja el pensamiento y la conducta que sostienen el problema: el pensamiento que se repite, la evitación que alivia hoy y empeora mañana, la conclusión sobre usted mismo que nunca se revisó.
EMDR. Para los recuerdos que el cuerpo sigue sosteniendo como si fueran presente. Maria está certificada. No hace falta volver a contar toda la historia en voz alta, y siempre se estabiliza antes de procesar.
Mindfulness y trabajo con el cuerpo. Porque la ansiedad no vive solo en la cabeza. Aprender a notar la activación temprano, y tener con qué bajarla, cambia la vida diaria más rápido que cualquier explicación.
